Belén Pérez, gerente de Productos Trevijano

 

La marca Trevijano data de 1860 y es historia de la conserva española porque fue una de las empresas de alimentación más importantes de España. Pero en 1996 retomó el rumbo con una apuesta clara por los deshidratados vegetales. Hoy Productos Trevijano está presente en 30 países con recetas que contienen solo verduras deshidratadas, cereales y especias. Belén recogió el testigo de su padre en la industria agroalimentaria y reconoce que de él aprendió a tener «esa ilusión por que las cosas salgan bien, por muy complejas que sean», y con esa ilusión trabajan cada día en Trevijano para ofrecer, tal y como dice su eslogan; «comida sincera».

Trevijano es una marca con mucha historia, lo corroboran estas latas vintage que decoran la sala ¿Cómo comienza todo?

Conservas Trevijano fue una conservera muy importante en España y la marca “Trevijano” se remonta a 1860.  Fue la primera empresa que deshidrató verduras a nivel nacional, aunque sólo ocupaba una parte pequeña de su producción. El principal negocio lo constituían las conservas más tradicionales de pimiento, espárrago, mermelada… Durante su última etapa, y hasta su disolución por la crisis de la conserva, mi padre fue director general.

La marca “Trevijano” se remonta a 1860, fue una conservera referente a nivel nacional

¿Cuándo se vuelve a abrir la fábrica?

Cuando la antigua Conservas Trevijano cierra por la crisis de la conserva en los 90, 4 de sus trabajadores quisieron apostar por la línea del deshidratado. Entre ellos mi padre. Así, en 1996, los 4 socios fundan Productos Trevijano y comienzan a comercializar la receta más antigua que tenemos: la Sopa Juliana. Se encuentran referencias escritas a esta receta, con su misma composición, de hace más de 100 años.

Siendo como cuentas una empresa riojana ¿Cómo aterrizasteis aquí?

En 1996, necesitábamos unas nuevas instalaciones, pero no andábamos sobrados de recursos para la inversión. Uno de nuestros socios es navarro, así que barajamos la posibilidad de esta zona de la Ribera. En Navarra nos dieron todo tipo de facilidades para instalarnos, así que no nos lo pensamos.

¿Es Trevijano una empresa familiar?

No, Productos Trevijano no es una empresa familiar. Es una sociedad formada por cuatro socios a partes iguales.

En la actualidad apuestan por 3 formatos de producto

¿Cómo te incorporas tú a la plantilla de Trevijano?

Mi incorporación se da en 2002, cuando todavía estábamos en Logroño y la empresa contaba con 3 trabajadores.  Había una necesidad de una persona de ventas y mi padre me convenció de que probara. Y poco a poco, llevo ya 21 años en la empresa, 11 como responsable comercial y 10 como gerente.

¿Te cautivó?

La verdad es que al principio no estaba muy convencida. Yo había estudiado matemáticas y esta salida profesional no estaba en mis planes. Comencé a modo de prueba. Fue un reto complicado al principio, y eso es precisamente lo que me cautivó. Además, los buenos resultados indicaban que estábamos haciendo las cosas bien y seguían alimentando las ganas de nuevos retos. Esa ilusión por que las cosas salgan bien, por muy complejas que sean, es algo que está en nuestro ADN y en lo que mi padre fue un verdadero maestro.

 

¿Por qué diste el salto a la gerencia?

Mientras ocupaba el puesto de directora comercial, participaba activamente en las decisiones estratégicas, sobre todo, a partir de que muriera mi padre en 2007.  Cuando se necesitó una persona en gerencia, acordamos con los socios que la ocupara yo.

«Esa ilusión por que las cosas salgan bien, por muy complejas que sean, es algo que está en nuestro ADN y en lo que mi padre fue un verdadero maestro.»

¿En qué momento comienza a tejerse la empresa que es hoy Trevijano?

Los socios que fundan Trevijano son personas muy relacionadas con el campo y la huerta que valoran mucho el sabor natural de los vegetales. Eso se mantiene hoy en día. Creemos que no hace falta añadir nada a los productos de la huerta, por eso, los únicos ingredientes que tienen nuestras recetas son verduras, cereales y legumbres, semillas y especias. Uno de nuestros principios es que “sólo vendemos lo que nos gusta comer en casa”. No comercializamos tendencias sin sentido.

Presentaron en la última edición de la feria SIAL nuevas recetas plant based

¿Qué hitos han marcado esta evolución?

En cuanto a la evolución como empresa, si hay momentos que han marcado un camino. En 2008 introducimos la bandeja de PET y esto nos permitió mejorar la seguridad alimentaria, lo que implica muchas nuevas oportunidades. En 2009 abrimos nuestra línea a los Risottos. Este hecho marcó un punto de inflexión al desligarnos del concepto único de Sopa y de las recetas más tradicionales. Un año después, comenzamos a exportar y con la exportación llegó la necesidad de desarrollar nuevos formatos como la bolsa y el bote de Costco, y los últimos años están suponiendo un verdadero reto de negocio, con el cambio de bandeja para reducir al máximo el plástico y el desarrollo de nuestra nueva gama con Proteína Vegetal.

Estáis realizando una importante labor para darle a vuestros deshidratados el hueco que merecen en los lineales ¿está costando?

Ha sido un trabajo duro y constante, pero a lo largo de los años hemos ido creando relaciones muy sólidas con la distribución. El deshidratado todavía es un concepto bastante desconocido para el consumidor, ni siquiera tiene un espacio determinado en las grandes superficies como la verdura fresca, las conservas o los congelados. Sin embargo, con las tendencias de consumo apuntando cada vez más hacia lo cómodo, natural y saludable, nuestro producto encuentra un mercado con gran potencial de crecimiento.

¿Se vincula quizás a un subproducto?

Si así fuera, sería un error. Nuestro producto se basa en la misma verdura que se consume en fresco. En general, trabajamos con proveedores cuyo negocio es la deshidratación de verdura fresca. Tienen los campos de cultivo junto a la planta deshidratadora. Es decir, no se trata de líneas de negocio para aprovechar los restos de frutas y verduras que se utilizan en otro producto. No es eso. Al menos, en nuestro caso. Es cierto que la deshidratación proporciona una larga vida útil a los alimentos perecederos, con lo que ayuda a prácticamente eliminar desperdicios.

«El deshidratado todavía es un concepto bastante desconocido para el consumidor, ni siquiera tiene un espacio determinado en las grandes superficies como la verdura fresca, las conservas o los congelados.»

¿Cuántas referencias tenéis hoy en día?

Contamos con unas 30 recetas. Empezamos con la Sopa Juliana hace ya 27 años y poco a poco fuimos ampliando el catálogo. Los risottos fueron el primer punto de inflexión (hoy el Risotto de Hongos es uno de nuestros productos más vendidos). A partir de este lanzamiento, decidimos continuar apostando por productos y recetas internacionales como los cous cous, la quinoa…

El 87% de sus proveedores de materia prima deshidratada vienen de Europa y el 50% de España

¿De dónde viene vuestra materia prima?

El 87% de nuestros ingredientes vienen de Europa y el 50% de España. El 30% restante no puede venir desde más cerca por cuestiones intrínsecas al producto. La quinoa procede de Bolivia porque son necesarias unas condiciones concretas de temperatura y altitud para que obtener cierta calidad, de hecho, el sobrenombre que tiene la quinoa (Real) responde a una Denominación de Origen. Tratamos de acercar el origen del producto el máximo posible, pero nunca en detrimento de la seguridad alimentaria y la calidad. A veces, simplemente no es posible por una cuestión de disponibilidad: el boletus, por ejemplo. Utilizamos una cantidad de boletus deshidratado que es prácticamente imposible conseguir íntegra en España.

Estáis fuertemente comprometidos con la sostenibilidad desde hace ya años. ¿Cómo fueron los primeros pasos?

En nuestra estrategia siempre ha estado presente el objetivo de mejorar el impacto medioambiental de nuestra actividad. En 2017, comenzamos uno de nuestros principales retos, el envase. Así que nos pusimos a investigar cómo reducir el plástico al máximo, garantizando la seguridad alimentaria y siendo reconocible para el consumidor (nuestra identidad de marca está muy vinculada a la bandeja…). Fue muy complejo, ya que todavía no había tantas empresas investigando nuevos materiales, pero después de muchas pruebas, conversaciones con expertos y visitas a plantas de reciclaje, dimos al fin con nuestra bandeja actual, en la que conseguimos eliminar el 85% del plástico. Sabemos que todavía puede mejorar y seguimos trabajando hacia el envase 100% sostenible.

«Contamos con unas 30 recetas. Empezamos con la Sopa Juliana hace ya 27 años y poco a poco fuimos ampliando el catálogo.»

Evolución de los envases de Productos Trevijano

¿Cómo han evolucionado vuestros envases?

Nuestra primera bandeja también era de cartón, con film, pero no garantizaba la seguridad alimentaria como la actual. El salto lo dimos en 2008, cuando introdujimos la bandeja de PET, con tapa y film. Aquí ganamos realmente en seguridad y conservación. En la investigación por hacer nuestras bandejas más sostenibles descubrimos la bolsa, que también reduce considerablemente el plástico y nos encantó como formato, no obstante, no nos atrevimos a introducirla en la distribución por lo que comentábamos de la identidad de marca (el consumidor nos reconoce por las bandejas), así que la mantenemos como un formato exclusivo de la venta online.  Actualmente también contamos con un tercer formato, un bote de PET para clientes que demandan más gramaje.

Con los nuevos cambios relacionados con la reducción de consumo de plástico, el granel vuelve a los supermercados. ¿Vuestro producto se puede comercializar también a granel ?

El granel es complicado. Es difícil garantizar en él la seguridad alimentaria. En el caso de nuestro producto la vida útil es mucho menor, porque el alimento está expuesto a la humedad. Además, el deshidratado sin atmósfera protectora es delicado, no es que sea imprescindible, pero sin ella puede ser fácilmente contaminado por la polilla.

«En nuestra estrategia siempre ha estado presente el objetivo de mejorar el impacto medioambiental de nuestra actividad.»

Con su actual bandeja han conseguido eliminar el contenido de plástico en un 85%

¿Cómo conseguís garantizar al máximo esa seguridad alimentaria?

Gracias a un proceso muy cuidado y controlado desde el origen de la materia prima hasta nuestros envases. Nuestra certificación en IFS, (desde 2014) nos exige un exhaustivo control interno de todos nuestros procesos para garantizar la seguridad alimentaria. Un de los puntos clave son nuestros proveedores. Contamos con una red muy estable y fiable de proveedores con la que colaboramos activamente. Para evitar que el producto se contamine una vez envasado, introducimos nitrógeno en cada bandeja. Este gas es inocuo para el alimento, pero al sustituir al oxígeno impide el desarrollo de cualquier insecto.

¿Cómo funciona vuestro proceso productivo?

Tras la selección de los ingredientes deshidratados, los mezclamos en su justa proporción con el cereal o la base de la receta que corresponda: arroz, cous cous, pasta… Esta mezcla va a cada una de las líneas, se dosifica y se envasa. En el caso de los botes, como te decía, al no llevar atmósfera protectora, se congelan antes de su venta.

¿Exportáis a qué países?

Actualmente exportamos a 27 países: entre los más importantes están EE.UU., Canadá, Reino Unido, Australia, Japón, Dinamarca, Portugal… En Portugal tenemos un mercado bastante consolidado y estamos ahora trabajando en que se conozca la marca.

Su packaging se ha convertido en una seña de identidad para sus clientes

¿Cómo os ha afectado toda esta subida de costes post pandémica?

Nos ha afectado de lleno. Bueno, como al resto del sector imagino. En la industria alimentaria las materias primas han subido mucho, más aún en el caso del cereal, como el arroz, por lo que el impacto ha sido importante. También el cartón y otros recursos han multiplicado sus precios, y en nuestro caso, esta inflación ha coincidido con el cambio de packaging, que ya implicaba asumir un coste extra.

¿También habéis tenido problemas de suministros?

Hemos tenido problemas, pero, por suerte, no han llegado a repercutir en el cliente. Este año tuvimos dificultades con el arroz. Nuestro arroz es 100% de España y con la sequía ha habido una mala cosecha. También tuvimos problemas el año pasado con el cous cous, que procede de Francia… llevamos unos meses muy complejos en materia de suministros. Afortunadamente, en nuestro departamento de Compras se ha hecho un gran trabajo. Estamos orgullosos de poder decir, en este contexto, que no hemo tenido problemas de stock y nos hemos ganado la confianza de los clientes.

Las recetas de Eduardo Aguirre tienen mucho tirón en redes sociales, con más de 45.000 seguidores

¿Una coyuntura complicada para liderar una empresa la que estamos viviendo?

Intento evitar quejarme de la situación. Creo que hay que ser realistas y en todos los periodos largos hay dificultades. A veces el contexto favorece el crecimiento de la empresa y otras veces la empresa tiene que lidiar con lo que puede. El sistema es así, no se pueden garantizar siempre las “vacas gordas”, y cuando las hay, nadie se acuerda de la coyuntura. Intento hacer autocrítica. En nuestro caso, estos últimos años tan complejos, hemos dedicado todas nuestras energías a reinventarnos para adaptarnos a los nuevos marcos, a buscar soluciones alternativas, a intentar aminorar los impactos negativos. Y todavía seguimos.

 

«Estamos orgullosos de poder decir, en este contexto, que no hemo tenido problemas de stock y nos hemos ganado la confianza de los clientes.»

¿Crees que faltan políticas a largo plazo?

Sí, y son cada vez más imprescindibles. Otra cosa es que sean fáciles y populares. Decisiones que nos benefician o incluso son necesarias como personas o habitantes del planeta, pero complican nuestra gestión empresarial o el sistema económico en general. Sí que reclamaría que exista más consenso y diálogo entre las diferentes entidades cuando se tomen decisiones.

Productos Trevijano tiene sus instalaciones en Mendavia, Navarra

¿No te parece que en ciertas cuestiones se hacen las cosas tarde y mal?

Seguramente, pero lo cierto es que no tengo toda la información y conocimiento para responder a esta pregunta. Por experiencia, cuando se toman decisiones (y más a niveles tan globales), no se acierta en todo a la primera y muchas veces hay que echar marcha atrás. Lo importante es tener un buen foco para no desviarse, y en eso es precisamente donde se diferencian los políticos.

¿Ha cogido el consumidor la batuta?

Sin duda, estamos ante un consumidor más informado, más exigente y más concienciado. Con respecto al uso del plástico, los envases y todo lo medioambiental, la pandemia ha supuesto un gran frenazo. En el 2020 el plástico nos parecía sinónimo de seguridad sanitaria y el consumidor priorizó de nuevo su uso. Superada esta situación nos encontramos con el problema de la inflación y muchos consumidores no pueden elegir ciertos productos porque no los pueden pagar. Pero la conciencia colectiva ya está asentada, y en cuánto las circunstancias lo permiten, el consumidor apuesta por opciones más sostenibles. El sentido común dice que esto ha venido para quedarse, sin duda se habrán cometido errores, como los cometo yo, pero debemos adaptarnos.

Tienen más de 30 referencias de producto que pueden prepararse en menos de 15 minutos

¿La administración está sobrecargando de burocracia en exceso la labor de las empresas?

El tema de los costes es un problema del empresario, y el tema de la sostenibilidad, por ejemplo, es un problema de todos. En ALINAR, como asociación, tenéis un papel muy importante a la hora de que la aplicación de las normativas suponga la menor carga o la más asumible para las empresas, porque alguien tiene que defender nuestra visión e intereses. Pero, en cualquier caso, debe haber una voluntad de adaptarse.

¿Qué proyectos tenéis ahora en Trevijano?

Uno de los objetivos principales a nivel comercial es ser ampliamente reconocibles. Consolidarnos como marca reconocida, posicionada a favor de la reducción del consumo de carne. Con este propósito, acabamos de lanzar tres recetas con proteína de origen vegetal. Dos pastas y un cous cous que para nosotros son más que una nueva gama, son una puerta a que muchos consumidores conozcan Trevijano. Hemos comenzado también la venta en plataformas digitales, tanto B2C como B2B. En estas estamos descubriendo nuevas fórmulas de venta y de consolidar mercados, nos están permitiendo acceder a pequeños comercios en nuevos países y está siendo para nosotros todo un descubrimiento y un reto. A nivel internacional estamos muy contentos también con algunos programas en los que estamos participando de la mano del Gobierno de Navarra, como NAEX y los Bonos impulsa.

Os incorporasteis hace unos años a la Asociación. ¿Qué os aporta estar asociados?

La cooperación, me parece fundamental. Somos una empresa lo suficientemente grande como para poder tener problemas, pero lo suficientemente pequeña para no contar con todo el personal que nos gustaría. Toda mi energía está enfocada en este momento en el ámbito empresarial, con la coyuntura de la que hemos hablado y todos los cambios internos que estamos afrontando a nivel de negocio. En este sentido, la asociación me permite delegar temas a los que no podemos estar atentos. Seguro que compartimos preocupaciones y problemas con el resto de las empresas de Navarra y pertenecer a Alinar nos da la tranquilidad de que nuestros intereses se defienden.

El risotto de hongos, el cous cous marroquí y la sopa juliana son sus top ventas