Horacio Moreno y su mujer Charo Clavo frente a las instalaciones de la planta de Plaza Chica en Alfaro

Es la última empresa en incorporarse, hace unos meses, a la comunidad ALINAR. Horacio Moreno, su director general, ha trabajado toda la vida en la industria agroalimentaria y junto a su mujer, Charo Calvo, decidió hacerse con su propio proyecto empresarial, Plaza Chica Alimentación en 2012. Especializados en conservas del mar y preparados de patata, profundizamos más sobre esta empresa socia con motivo de la visita a sus instalaciones en Alfaro, La Rioja.

¿Cómo y cuándo nace conservas Plaza Chica?

Todo nace por la necesidad de un equipo de reflotar una empresa de conserva vegetal en suspensión de pagos, En ese momento estábamos 8 personas, entre ellas yo y mi mujer. Ella ya trabajaba en la administración y yo tenía un puesto de responsable. Se nos planteó la oportunidad a los y las trabajadoras de seguir el proyecto, pero nadie quiso. En 2012 mi mujer y yo decidimos asumir ese reto.

¿Y cómo fue enfrentarse a ese reto empresarial?

Fue duro. Cuando empezamos con los 8 trabajadores ese grupo nos debía las nóminas, y tuvimos que afrontar indemnizaciones que no nos correspondían así que te puedes imaginar qué comienzo.

Hubo momentos en que dudé si merecía la pena continuar o no, fueron días muy complicados y asumimos mucho riesgo. Pero también tuve muchos apoyos, afortunadamente. Te llevas sorpresas malas, pero también buenas.

 

 

Cuándo asumiste el proyecto ¿ya tenías experiencia previa en el sector agroalimentario?

Llevo toda la vida en la industria agroalimentaria. Estudié formación profesional en la escuela de capacitación profesional agraria, especialización en conservería. Entonces teníamos un centro de

Plaza Chica Alimentación tiene dos plantas, una en Alfaro y otra en Cervera del Río Alhama

formación del sector excepcional y muy profesional, con su pequeña planta de trabajo… Ahí cogí la experiencia de una tradición que ya me venía de mi familia, que fue conservera. Nada más terminar de estudiar entré en Orlando y ahí pasé por todos los departamentos, control de calidad, mantenimiento, producción, compras…

Pasar por los diferentes departamentos entiendo que te permite tener una visión completa del funcionamiento en una empresa agro

Sí por su puesto. Yo por ejemplo estuve mucho tiempo en el departamento de compras, me mandaban a Extremadura y Murcia a comprar tomate. En Extremadura pusimos en marcha la cadena desde 0, y eso da muchas tablas. Los recuerdo perfectamente, el 15 de agosto que yo empecé a salir con mi mujer, en los 80, durante las fiestas del pueblo. Al día siguiente mi madre me dice que han llamado preguntando por mí. Voy a verles y me dicen: “Horacio le voy a dar 100.000 pesetas y se baja usted a Santa Amalia de Sajonia, en Badajoz. Allí tiene que comprar 10 millones de kilos de tomate.” Yo le decía que no sabía ni por dónde empezar, que justo acababan de empezar las fiestas… Cogí el coche y bajé. Llegue allí al día siguiente y eso no era trabajar, era disfrutar, todo estaba estupendamente organizado.

¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces?

Reciben la materia prima del mar limpia y lista para procesar

Imagínate. El agricultor pesaba el remolque a la una del mediodía, con el ticket del peso iba al banco y cobraba el tomate al momento. ¡Con el ticket del peso! Luego ya se hacía las facturas etc. Recuerdo que no cabían los tomates por ningún lado, había que cargar diez camiones, se cargaban 20. La fábrica de Ejea de los Caballero se saturó. A los 25 días había que parar porque era ya imposible gestionar tanto tomate.

¿Cuáles fueron tus siguientes pasos hasta llegar a la gestión de Plaza Chica?

Después de esa época, me vino la posibilidad de trabajar en Aroz una conservera de Navaleno, en Soria, que quería implantar platos preparados de verduras. Nos ofrecieron trabajo a ambos. Allí estuvimos recién casado un año y pico, y la verdad que estuvimos felices. De ahí pasé a Grupo Virto, y comencé con ellos cuando aún estaban comenzando. Y en 2012 asumimos el proyecto de Plaza Chica

¿De dónde surge la marca Plaza Chica?

En los 90 teníamos 3 tiendas, una de pescado y dos de congelado, eran tiendas familiares, y con el fallecimiento de mi hermana, que era quien las llevaba, tuvimos que cerrarlas. Cuando iniciamos este proyecto mi idea era constituir una sociedad limitada nueva, pero el asesor me recomendó que mantuviera la de estas tiendas, de ahí el nombre, que viene de una plaza de aquí de Alfaro.

¿Cómo se estructura la empresa?

Tenemos dos plantas una en Cervera del Rio Alhama que gestiona mi hijo y la otra aquí en Alfaro.

En la planta de Cervera elaboramos el preparado de tortilla de patatas, del que, por cierto, somos pioneros a nivel nacional. También elaboramos algo de bandeja de verdura de V gama, una gama de patata brava, bacon cheese… todo dentro del mundo del refrigerado. En la planta de Alfaro elaboramos todo pescado.

Plaza Chica y Mesa Lista son las dos marcas de Plaza Chica Alimentación

¿Como surgió esta idea del preparado de patata para tortilla?

El preparado de tortilla lo empezamos de cero con Grupo Carcar hacia el año 2000. Nosotros en la empresa no teníamos a nadie de I+D, y se me ocurrió esta posibilidad. Son cosas que te surgen así sin más. Yo para hacer un producto necesito 3 muestras, la primera me acerco, la segunda optimizo, y la tercera la defino, no necesito más. Primero comenzamos con bote de cristal de vidrio, y ahora también la elaboramos en barqueta refrigerada. En cuanto a envases para este preparado hemos probado de todo, bolsa al vacío…

Aunque no tengáis departamento de I+D propiamente, veo que innovar, innováis.

Ahora estamos con un proceso nuevo de envasado a nivel nacional que es la bolsa de aluminio y con la que de momento estamos trabajando el atún, destinado al sector Horeca en formatos de kilo, 500grs., 300 grs. y 200 grs. No se pueden explicar las innovaciones, esta empresa cuando se montó fue en base a seguir haciendo lo que se hacía en Cervera, pero con la idea de montar esta línea nueva de aluminio.

¿Por qué este envase?

Este tipo de envases se trabaja mucho en Sudamérica, los fabricantes de pescado de allí lo hacen, y pensé en adaptarlo y ser igual de competitivos o más. Ocupa menos, pesa menos, necesita

Plaza chica envases

menos aceite… Además, es un formato que nos permite complementar nuestra gama y dar servicio. Hemos conseguido una máquina que nos permite hacer la bolsa de manera mecánica y la adapta con pocos ajustes al formato. En Italia, sí que este tipo de envases también se ofertan en los supermercados. Son tendencias.

¿Por qué decidiste hacer pescado?

Cuando empezamos con la empresa estábamos “enterrados a un metro bajo tierra”. Vi en la conserva de pescado un margen más estable, con menos riesgo, si no fuera por esa decisión, seguramente estaríamos cerrados. Recuerdo que la primera vez que fui a pedir un palé de pescado fui con 6.000 euros, eso era un montón de dinero, pero cuando fui a pedirlo, me dijeron: “pero sabe usted que el palé que está pidiendo vale más del doble.”

¿Con qué productos del mar trabajáis?

Bonito del norte, bonito, atún, atún claro, melva, sarda, caballa, migas…  Tenemos 20 o 25 formatos y con los diferentes líquidos de gobierno (en aceite de girasol, mezcla, de oliva y al natural), las referencias se multiplican, tenemos más de 200.

Fueron pioneros en el preparado de patata que elaboran en bandeja o bote de vidrio

¿De dónde viene vuestra materia prima?

La patata de Vitoria. El pescado ya viene de diferentes zonas. Con el pescado tenemos la filosofía de tener stock siempre. El pescado nos viene limpio, congelado y ya directamente para trabajar y envasar.

¿Con qué mercados trabajáis?

En España el 90% de lo que fabricamos es para otros clientes. En este modelo, aunque el margen es menor, produce un crecimiento que activa la empresa. Para mí en España no ha sido importante la marca, si hubiera apostado por la marca no estaríamos donde estamos. He sido un poco como un sastre, me adapto a la necesidad del cliente que no fabrica.  Yo no tengo un equipo grande de comerciales, junto con mi hijo, los dos nos encargamos de la organización de la producción, de la comercialización…

¿Cuántas marcas tenéis?

Plaza Chica y Mesa Lista. Nosotros estamos con nuestras marcas en la mayoría de cadenas de distribución potentes del país, en los lineales de frio. Aquí estamos teniendo una importante penetración, con un producto novedoso que es el preparado de patata.

Fuera de España ¿con qué países trabajáis?

Están especializados en productos del mar y preparados de patata

Principalmente con Italia, el 50% que sí van con nuestras marcas.

¿Cuántas personas trabajan en Plaza Chica?

120 personas, de esos primeros 8 que comenzamos… Ahora ya hemos crecido y tenemos un departamento de recursos humanos.

¿Cómo habéis vivido en la empresa estos últimos años tan complicados en el sector?

Pues en la pandemia asustados, sin saber a qué atenernos, todo el equipo fue salvando y solucionándolo todo sobre la marcha, sin planificación, ni programa. Nosotros trabajamos poco con Horeca y afortunadamente en Italia no nos afectó mucho. De hecho, la facturación en 2021 se duplico, y en 2022 continuó multiplicándose. En 2023 seguimos creciendo.

A nivel de inflación de costes ¿dónde os ha impactado?

Cuando llueve algunos se mojan y otros no, y a nosotros lo que en unas cosas subió, en otras nos bajó. Por ejemplo, subió el transporte, pero el pescado bajó, porque los grandes productores gallegos que trabajaban con hostelería dejaron de comprar. Nosotros afortunadamente somos un caso diferente, y en parte hemos tenido suerte también, porque justo antes de la pandemia, iniciamos un contrato de energía que nos ha permitido mantener el precio y justo firmamos otro coincidiendo con la bajada del precio de la energía. En cualquier caso, nuestra factura de energía de las dos fábricas no es alta, aun habiendo aumentado la producción.

¿Veis también problemas de márgenes?

Yo es que no le doy muchas vueltas a la situación actual. Cada mes le digo al financiero: ¿cómo llevas el mes siguiente? Si me dice que Bien, pues nada, seguimos. Yo es que estoy enfocado en hacer un producto bueno, económico y competitivo

Y eso ¿cómo se consigue? 

En nuestra empresa las devoluciones son prácticamente inexistentes. Mi objetivo no es hacer el producto más gourmet, ese es otro mercado, yo quiero hacer un producto lineal, que su relación calidad precio sea la mejor. Sé que mi producto está muy bien valorado dentro del ámbito del “andar por casa” por así decirlo, el gourmet es un mercado diferente y no me interesa.

¿Qué tiene de especial vuestro producto?

Pues lo más importante es el equipo que hay detrás de él. El equipo tiene que trabajar con unas condiciones, una estrategia, un sistema de trabajo… Nosotros tenemos una inversión en control de calidad super potente, seremos de las pocas empresas del sector de nuestro tamaño que en calidad tengamos 10 personas.

¿Le dais mucha importancia al control de calidad y a la seguridad alimentaria?

Muchísima, y cada día más, es el futuro. Bajo mi punto de vista la empresa agroalimentaria debe estar manejada por el control de calidad, luego en función de lo que me trasladen, tomaré las decisiones pertinentes. Pero si me viene control de calidad y “me pega dos gritos”, me asusto, aunque sea el dueño. Nosotros renovamos la IFS en junio del año, que se renueva cada año, y luego tuvimos una no anunciada, y el viernes de hace dos semanas vino otro auditor de IFS desde Alemania. A las 8 AM, nos dio 15 minutos para acceder y revisar todo. A las 14.30 terminó y recibimos su ok. Esa es mi satisfacción, saber que el equipo de calidad está haciendo bien su trabajo.

Acabáis de incorporaros a ALINAR ¿Por qué decidisteis asociaros?

Mi empresa es muy personal, muchos la conocen por Horacio más que por Plaza Chica, pero poco a poco tengo que ir dejando hueco. Estar en la asociación permite a todo mi equipo estar integrado con diferentes profesionales del sector, e ir poco a poco, avanzando en sinergias con la comunidad de empresas que representa. La asociación es un respaldo a mi equipo. Yo estoy en contacto con las personas con las que trabajo, a primera hora me paso y hablo un poco con todo el mundo. No están ellos a un lado y a otro yo. Intentamos que las personas con las que trabajamos estén a gusto,  por ejemplo, con el tema de la jornada, que tengamos principalmente solo turno de mañana, les permite conciliar.

¿Encontráis muchos problemas a la hora de encontrar mano de obra?

Bastantes. Ahora mismo la parte cualificada la tengo bien cubierta, pero es la mano de obra sin cualificar donde es más complicado encontrar personal. Echo en falta el compromiso de las personas con el trabajo, da igual la edad, hay gente joven que se implica muchísimo y gente mayor que también y al revés. No pido que nadie se mate, pero sí que el trabajo esté bien hecho. Te encuentras con personas que ven algo muy evidente, como una etiqueta que se ha colocado mal, y en vez de ser proactivos y retirar el producto, esperan a que alguien les diga que lo tienen que hacer. En muchos casos no hay iniciativa.

¿Qué necesita el sector agroalimentario para continuar liderando la industria nacional?

Necesita invertir. Algunos hemos tenido la fortuna de poder seguir en este sector y otro que no, algunos de ellos mejores que yo seguro, se han quedado en el camino. Yo personalmente no me baño en leche de burra, lo que ganamos lo reinvertimos constantemente. Vamos a invertir a final de año en dos máquinas, enfocadas a sustituir una mano de obra con mucho riesgo, la zona de preparación.

Hablas mucho de la suerte. Pero, ¿la experiencia también es garantía de una buena intuición en la gestión?

Sí, claro, pero también la suerte. El 15 de marzo de 2020, nada más comenzar la pandemia, se abría la puerta de estas instalaciones y entraban los albañiles. Comenzábamos el montaje de esta planta.  Recuerdo que hacia un frio terrible. El peor de los escenarios imaginables, pero ya habíamos firmado todos los créditos y había que hacerlo. Yo pensé de todo y al final tiramos hacia delante.  El 20 de octubre empezamos a probar las líneas, en noviembre comenzó el personal a trabajar, finalizamos el año con importantes pérdidas, pero después empezamos a crecer de manera constante. Si yo no llego a empezar en ese momento en concreto, no estaríamos ahora en esta situación porque no hubiéramos podido dar respuesta a las necesidades que tenía la empresa en 2020 desde la planta de Cervera. En muchas cosas nos encontramos con precios mucho más bajos, aún no había llegado la inflación. Muchos proveedores me decían al tiempo: “si llegas a hacer la obra meses más tarde, te hubiese costado el doble”. Suerte, en parte sí.