Valoran la gran capacidad de adaptación y respuesta del sector y de todas las personas que trabajan en él para el ágil restablecimiento de la normalidad en sus procesos productivos, bajo las máximas garantías de seguridad alimentaria.

ALINAR analiza de la mano de sus empresas agroalimentarias socias la magnitud del alcance del apagón producido este lunes a mediodía, aunque desde la Asociación consideran que aún es pronto para cuantificarlo. El repentino corte de suministro eléctrico impactó súbitamente en las industrias agroalimentarias de Navarra, La Rioja y Aragón, paralizando en muchos casos la totalidad o parte de los procesos productivos.
Las industrias agroalimentarias han registrado pérdidas de producto fresco y de materias primas perecederas, ante las que no se han podido mantener las condiciones óptimas que garanticen la seguridad alimentaria y la calidad del producto, y que han debido ser desechadas. Igualmente, ha sucedido con el producto que ya se encontraba inmerso en el proceso productivo que quedaba cortado de golpe.
Algunas empresas han podido mantener las condiciones de almacenado del producto ya elaborado gracias a los sistemas alternativos de alimentación energética, lo que ha evitado un impacto mayor en el sector. Sin embargo, muchas compañías registraron dificultades en la activación de las maquinarias, por un lado, por no tener las garantías necesarias de seguridad para su personal, y por otro, por la complejidad en el restablecimiento de la actividad de las líneas de producción después de tantas horas detenidas. Durante la falta de suministro y ante la dificultad para poder desarrollar las tareas mecánicas habituales, algunas empresas pusieron en marcha protocolos de limpieza o de control del estado de la producción.
La Asociación de Industrias Agroalimentarias, y en colaboración con la Confederación Empresarial Navarra y las diferentes administraciones autonómicas y cuerpos de seguridad, apoyaron durante la jornada a las empresas asociadas que, ante la falta de suministro, no podían garantizar la seguridad de sus instalaciones empresariales.
En el día después, desde ALINAR exponen que, aunque aún es pronto para cuantificar los daños, trabajan de la mano de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, FIAB, para consensuar un frente común y un protocolo de valoración de daños y de posibles reclamaciones.
Desde la Asociación esperan poder contar con el apoyo de los gobiernos central y autonómicos, en la facilitación de sistemas de apoyo y compensación a las empresas damnificadas. Confían además en que se esclarezcan cuanto antes las causas de este apagón eléctrico y se evite una situación análoga en el futuro. Así mismo, trasladan su preocupación ante el impacto que este suceso sin precedentes pueda generar en la confianza en la economía española y en la atracción de futuras inversiones.
Desde la Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, La Rioja y Aragón, quieren poner en valor la gran capacidad de adaptación y respuesta del sector y de todas las personas que trabajan en él para el ágil restablecimiento de la normalidad en sus procesos productivos, bajo las máximas garantías de seguridad alimentaria.